
Como ya lo hemos visto en el último post de esta série, nunca ha habido una verdadera escasez de las extensiones de nombres de dominio, sino más bien una creación cuidadosamente planeada de nuevas extensiones para abastecer el mercado a lo largo de los años, excluyendo los dominios de extensiones de país (ccTLDs) y de su soporte de los caracteres internacionales. Además del simple coste de un nombre de dominio, que sea clásico, internacionalizado, o una de las casi dos mil nuevas extensiones a precio de oro que pronto serán lanzadas, hay muchos costes ocultos aún por descubrir, la mayoría siendo costes externalizados.